La Vía Mística

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Recién abordé la vía mística, cuando otros me preguntaban por mi afiliación religiosa yo solía responder “no soy religioso, soy místico” a lo cual algunas personas reaccionaban con recelo y hasta miedo, otros con rechazo, unos mas no dudaban en pedirme alguna demostración de mis “poderes”, queriendo saber si podría leer sus mentes, mover algún objeto con la mente o algo por el estilo.

Así, pronto aprendí que debía callar acerca de mis ideas o bien estar preparado para una buena explicación cuando mi interlocutor era digno de ello. Bien, para explicar el misticismo es bueno empezar por explicar lo que no es:

No es una religión. Las religiones en general proveen un código moral y una serie de reglamentos que se deben seguir sin que medie asomo de duda o necesidad de demostración por parte del practicante. Esto constituye la condición dogmatica típica de la religión, además, en la mayoría de los casos, los reglamentos y preceptos de su religión lo preparan mas bien para una vida en el mas allá que en este mundo.

No es metafísica. Aun cuando la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica, en este aspecto el misticismo no es un estudio sino una experiencia.

No es ateísmo. Esto resulta ya de por si obvio para el libre pensador pero muchos religiosos consideran al místico como un consumado ateo debido a su tendencia de pensamiento liberal, la cual le permite hacerse cuestionamientos que constituyen verdaderas blasfemias para mas de una religión.

El misticismo es simplemente el despertar del ser a la conciencia de una realidad divina. El ser toma conciencia por vez primera de la belleza cósmica, viendo que contrasta con su propia imperfección finita. El ser intenta luego emular la belleza divina que percibe. En consecuencia, el misticismo es una experiencia infinita y personal.

Plotino, el filósofo Neoplatónico, dijo que el misticismo es: "el matrimonio entre el alma y Dios": en otras palabras, es el estado de unión entre el alma y el Absoluto.

El Místico

En consecuencia, el místico es aquel que practica el misticismo, más siendo el misticismo una experiencia infinita e inefable, existen infinitos grados de perfeccionamiento en la práctica del mismo

El místico busca constantemente encontrar quien es y en que se puede transformar. No es sensacionalista y solo puede ser diferenciado de los demás por la felicidad y el éxito que manifiesta, basados en un entendimiento de si mismo. A través de la disciplina física, mental y moral, busca la verdad y el conocimiento y los usa para ayudarse a vivir una vida más productiva, más satisfactoria.

Es común que se confunda al místico con psíquico y se espera que posea poderes fantásticos y sorprendentes. Mientras que es cierto que un místico inevitablemente va desarrollando sus facultades psíquicas según sus necesidades prácticas, lo inverso no siempre se cumple y hay psíquicos que no tienen nada de místicos.

En este punto es conveniente aclarar rápidamente que bajo la luz del pensamiento místico, una facultad psíquica no constituye nada paranormal o privativo de ciertas individuos que dicen estar en posesión de ciertos dones conferidos por seres fantásticos; esto es totalmente falso y quienes así se expresan no son mas que charlatanes.

Una facultad psíquica es simplemente una que no es física, como el pensamiento, la imaginación y la memoria, por mencionar las más comunes. Pero así como hay personas que entrenan sus cuerpos para lograr lo que para la mayoría son proezas inalcanzables así también la psique se puede entrenar para lograr producir fenómenos que el ignorante no duda en llamar milagros mientras que los mas afortunados sabemos que no son otra cosa mas que la expresión de una ley que aun no es comprendida por la mayoría.

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