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Apolonio de Tiana

Por Percy Pigott, F.R.C.

En una de sus obras, Bulwer Lytton expuso que "Las almas mezquinas, que son la mayoría en la tierra, merecen la esperanza y la agonía de las almas nobles, que son las pocas que siempre sufren y aspiran".

No es necesario aceptar completamente este punto de vista, pero es un sencillo hecho de la historia que los hombres han apedreado a sus profetas, quemado a sus santos y han despreciado la sabiduría de sus sabios. Por su sabiduría, Apolonio de Tiana, también fue despreciado. ¿Y quién era Apolonio?...

Tenemos un relato completo y digno de fe acerca de este gran místico griego del siglo primero. La Emperatriz Julia Donna, esposa de Septimio Severo, (que guardaba un busto de Apolonio en su sanctum privado), le dio a Filóstrato las memorias escritas por Damis, un devoto compañero de Apolonio en todos sus viajes. Filostrato fue comisionado para escribir la biografía que ha llegado hasta nosotros. Además había una historia acerca de Apolonio escrita por un admirador llamado Maximus; y un tratado que se ha perdido fue escrito por el sabio mismo; algunas de sus cartas se han conservado.

Poco antes del nacimiento de Apolonio de Tiana en Capadocia, su madre tuvo la visión de un dios. Cuando ella le preguntó qué clase de hijo tendría, le respondió: “Yo mismo”.

"¿Quién eres tú?" replicó ella.

"Proteo, un dios de Egipto", fue la respuesta.

Cuando se le aproximó el tiempo se le advirtió que se fuera a una pradera. Ahí nació su hijo. Los nativos contaron cómo, a la hora del nacimiento, un rayo que iba a caer en la tierra cambió su proceso y regresó a las regiones de donde venía.

En edad temprana, Apolonio fue llevado a Aegae para su educación. Asistió a conferencias acerca de Platón y Epicuro, pero era más atraído por la filosofía de Pitágoras, a quien estudió con gran ardor, adoptando la disciplina Pitagórica y siguién­dola rígidamente por todo el resto de su larga vida. Renunció a la dieta de carne, al vino y hasta a las sandalias, y usaba únicamente vestidos de lino.

Se sometió oportunamente a un período de silencio durante cinco años. En una ocasión dentro de esos cinco años, llegó a la ciudad de Aspendo en Panfilia, donde los habitantes estaban a punto de asesinar a un rico mercader que había comprado todo el trigo para exportarlo mientras ellos se morían de hambre. Apolonio, con la dignidad de su semblante, por medio de señas y gestos obtuvo la atención de la muchedumbre, apaciguó la furia y, equitativamente distribuyó el trigo. Después de terminar los cinco años de silencio, nos dice Filostrato que "sus palabras (de Apolonio) tenían un sonido como la sentencia dictada por un rey".

Si es verdad, como dice San Marcos en su evangelio, que siempre podemos distinguir un verdadero creyente (iniciado) porque puede extender sus manos sobre el enfermo y curarlo, Apolonio fue ciertamente un verdadero iniciado. En Aegae, había un templo dedicado a Asclepius (Esculapio) el dios que curaba. Aquí, sus curaciones fueron tan nu­merosas y con tanto éxito, que la gente iba en romería al templo; tanto era así que cuando alguno iba corriendo por la calle le preguntaban, "¿vas a ver al mozalbete?" Apolonio era conocido por el mo­zalbete, porque entonces era un joven.

 

Los viajes y la sabiduría

Durante toda su vida Apolonio estaba siempre buscando conocimientos y muy especialmente el conocimiento arcano. Con este propósito fue a Persia, Babilonia y la India, y de esa manera se puso en contacto con los Magos y con los Brahmanes. La primera ciudad en que estuvo fue Nínive. Aquí conoció a Damis, quien se hizo su discípulo y constante compañero. Juntos viajaron a Babilonia. Apolonio le dijo al guardia de la frontera (quien se sorprendió de que Apolonio no necesitara intér­prete), que le contentaría mucho ver al rey.

Le pareció muy amistoso, y aceptó el consejo que le dio de que entrara en relaciones con los Magos, a quienes, por supuesto, visitó y después describió como "hombres sabios, pero no en todo respecto". Apolonio y Damis permanecieron cerca de dos años en Babilonia, y luego fueron a la India, para lo cual el rey los proveyó de un guía y camellos.

En el camino encontraron algunas memorias de Alejandro el Grande que aún persistían, y supieron que los Brahmanes nunca estuvieron sujetos a su gobierno. Comprobaron la geografía de Pitágoras. También le dieron una carta para Iarcas, el más viejo de los sabios. Estos místicos indios moraban en una colina, y cuando Apolonio llegó le demostraron que no solamente lo estaban esperando sino que también les era completamente familiar su vida pasada. De estos filósofos dijo Apolonio después de su regreso, "Vi, Brahmanes indios que vivían sobre la tierra, y sin embargo, no estaban en ella, que estaban forti­ficados y no tenían fortificaciones, que no poseían nada y a pesar de eso tenían las riquezas de todos los hombres".

A su regreso, Apolonio visitó los muchos templos de Asia y de Africa del Norte. La gente de Efeso, azotada por una plaga apeló a él buscando ayuda. El respondió inmediatamente, y detuvo el curso de la epidemia. Muchos trataban de viajar en el mismo barco que él porque creían que el gran místico dominaba las tempestades. Parece que estuvo en el santuario de Orfeo en Lesbos, después de repetir una oración que los Brahmanes le dijeron que ellos usaban cuando querían ponerse en contacto con uno de los héroes antiguos; Apolonio, durante una noche de vela conversó con Aquiles. La belleza de Aquiles, dijo, no ha sido suficientemente ensalzada ni aún por Homero. La información histórica más sorprendente que le dio el héroe de Troya fue que Helena nunca había estado en esa ciudad.

 

Iniciaciones y milagros

Apolonio se ofreció como candidato para la iniciación en los Misterios Eleusinos. Le fue recha­zada, el hierofante lo clasificó de hechicero y charla­tán. Esto confirma el punto de vista de Bulwer Lytton acerca de las almas mezquinas. Sin embargo, parece que Apolonio se ofreció como ejemplo a otros (lo mismo que hizo Jesús cuando fue a casa de San Juan para que lo bautizara), pues declaró que él sabia más acerca de ritos iniciáticos que el hierofante.

El magistrado Nerón Tigelino, se puso sospechoso acerca del "reformador demasiado popular". Hizo arrestar a Apolonio, acusándolo de deslealtad hacia Nerón. Se preparó un sumario y se le entregó a Tigelino al sentarse para juzgarlo. El mismo Tigelino lo desdobló y ¡mirad!, estaba en blanco. "Puedes marcharte", le dijo a Apolonio, "eres demasiado fuerte para mí”.

Fue poco tiempo después de esto que se dijo que había hecho el milagro más maravilloso. Una joven perteneciente a una familia consular había muerto. Al encontrar el féretro y los dolientes, Apolonio hizo detener la procesión y tocó a la joven con la mano. La joven despertó del sueño de la muerte.

Vespasiano valoró la sabiduría de este gran místico; lo buscó y lo encontró en uno de los templos. "Conviérteme en rey", suplicó Vespasiano. Apolonio replicó que él ya había orado por eso y que no tenía por qué temer.

Después viajó con sus compañeros al alto Nilo para conocer a los Gimnosofistas, esto es, los filósofos desnudos que fueron los precursores de los monjes de la Tebaida, según el Señor F.C. Conybeare, traductor de la obra de Filostrato, que clasificó su sabiduría como muy inferior a la de los Brahmanes. Fue durante esta visita que Eufrates, un íntimo compañero que fue su discípulo, empezó a calumniar a su maestro. Quizás fue por esto que el Emperador Domiciano ordenó que Apolonio fuera arrestado.

Lo acuso de asesinar a un muchacho para usar sus entrañas en la adivinación. El sabio preparó su defensa la que terminó con las palabras, "Tú no me matarás, puesto que te he dicho que no soy mortal". Luego abandonó la corte como un dios y de manera digna. En vez de perseguirlo y arrestarlo de nuevo, el tirano lo dejó tranquilo. Poco después cuando Dominiciano fue asesinado en Roma, Apolonio por medio de la clarividencia fue testigo del hecho aunque estaba en Efeso.

¿Cómo murió este gran iniciado? Para citar a Filostrato, "respecto a la manera como murió si en verdad murió, existen muchas historias". Quizás la más significativa es la que describe cómo se abrieron las puertas de un templo de Creta para recibirlo, y cómo se cerraron después que pasó, y se oyó cantar un coro de voces de niñas, "Apresúrate a salir de la tierra, apresúrate hacia el cielo, apresúrate".

Después de su tránsito se dijo que todavía continuaba predicando la inmortalidad del alma. Hubo, por ejemplo, un grupo de jóvenes que discutían acerca de temas filosóficos. Uno de ellos no aceptaba la doctrina de la inmortalidad del hombre. No obstante, pronto empezó a gritar: "creo en ti, creo en ti, ¿no veis vosotros, preguntó a sus compañeros, a Apolo­nio que ha estado presente oyendo nuestra discu­sión?"

Hay un busto de este filósofo en el Museo Capitolino. Su frente ancha y abierta, y su rostro velludo da impresión de una fortaleza digna y serena. Cualquier trabajo que pudiera haber escrito, se ha perdido. Sin embargo, muchas de sus cartas han llegado hasta nosotros. En una de ellas dirigida a Eufrates, cita a Platón cuando dice: "La verdadera virtud no reconoce amo". Al escribirle a Lesbonax, le aconseja que trate de ser pobre como individuo, pero rico como miembro de la humanidad. "No existir en absoluto es nada", dijo a otro, pero, "existir es pena y cansancio". Repetía, "los hombres buenos merecen lo que tienen; los malos viven miserablemente aunque estén prósperos

 

El modelo de Cristo

No se necesita una instrucción especial para darse cuenta de cómo la vida de Apolonio es extraordinariamente paralela a la historia del evangelio acerca de la vida de Jesús. El nacimiento de ambos fue predicho, y acompañado de dichos proféticos. Jesús nació en un pesebre, Apolonio en una pradera; cada uno proclamó que era inmortal y fue conside­rado que era la encarnación de un dios. Ambos fueron traicionados por un compañero íntimo.

Jesús, cuando sólo contaba doce años, discutió doctrinas teológicas con los escribas, Apolonio cuando sólo contaba diez y seis años hacía notables milagros de curaciones. En realidad, ambos poseían notables poderes para curar. En los Evangelios no se cuentan viajes distantes que hiciera Jesús, pero el Doctor H. Spencer Lewis en su libro La Vida Mística de Jesús, presenta a Jesús visitando los mismos países por la misma razón que los visitó el místico de Tiana. Lo mismo que Jesús estuvo con sus antepasados durante la transfiguración, así Apolonio conversó con Aquiles. Ambos sufrieron bajo el poder civil. Ambos resucitaron a la joven de la muerte. De ambos, dijeron algunos de sus seguidores, que fueron recibidos en el cielo en su cuerpo carnal. Cada una de estas personalidades después de su tránsito, reapareció en la Tierra y convirtió la incredulidad de un discípulo en credulidad.

Después del fallecimiento de Apolonio, se erigió un santuario en Tiana, donde los moradores, por un tiempo, le dirigieron sus oraciones. Pero en total, ha sido muy olvidado, quizás a causa del partidismo fanático. Los teólogos cristianos e historiadores temían que fuera presentado por los escritores anti­cristianos como rival del fundador del cristianismo. Los teólogos cristianos, especialmente Eusebio, lo presentaban como un charlatán.

Su recuerdo fue revivido por Voltaire, con el mismo propósito que lo hicieron los primeros escritores anticristianos. Fue olvidado de nuevo hasta que Jacob Buckhardt, historiador alemán, se refirió a él como uno que va casi con los pies desnudos, con vestiduras de lino, que no toma alimento animal ni vino, no toca ninguna mujer, da sus posesiones, sabe todo y comprende todo (hasta el lenguaje de los animales) aparece en medio del hambre y la insurrección como un dios, obra milagro sobre milagro, exorciza los demonios y levanta a los muertos". Con esto parece que surge de nuevo la cuestión de si Apolonio de Tiana era mortal o inmortal.

Comentarios  

 
0 # jose ruiz 02-11-2010 16:50
Estoy confundido, solo el poder de revivir muertos lo tenia Jesucristo que era Dios, como es posible que el tuviera tal poder?
Apolonio de tiana dice que el es descendiente de los fundadores de tiana, quiene fueron los fundadores de tiana?
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+3 # Alfredo Tinajero 12-01-2011 16:10
Estimado José Luis,

El poder de revivir a los muertos no fue ni es excluisivo de nuestro sublime Maestro Jesús, ya que como el mismo lo dijo "Cosas aun mas grandes ustedes logragran"
También puede ver en el nuevo testamento como se cita al menos un caso de resureccion por uno de los apóstoles.
Una disculpa por la respuesta tardía.
Con mis mejores deseos de Paz Profunda.
Alfredo.
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-4 # Manuel Urrutia 08-11-2011 11:53
No sé a que modelo se refiere. Jesucristo anunciaba el reino de su Padre y en sus enseñanzas no se ven ideas pitagóricas, ni enseñaba en sitios paganos sino en sinagogas donde se escudriñaba el Torah o el antiguo testamento. Para Cristo lo más importante el cumplir los deseos de su padre y cumplir la ley Torah.
Su origen fue divino y no plagado de dioses paganos como los egipcios. Ojo que lo brujos y hechiceros hasta hoy existen, siguen sanando, adivinando, hasta se dicen que resucitan muertos y no por ello podemos decir que son dioses aunque muchos de ellos dicen que son dios reencarnados.Jesús dijo que aún podíamos hacer muchas más cosas mejores que resucitar muertos.Porque para el esas cosas no eran importantes sino el creer en El y ser salvo.No existe nadie que se compare a Jesucristo que dio su vida voluntariamente por muchos y sabía de antemano quien lo traicionaría y en eso Apolonio no se le compara para nada.
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+2 # Alfredo Tinajero 19-12-2011 10:00
Estimado Manuel,

Estoy completamente de acuerdo en que no hay punto de comparacion entre el Maestro Jesus y cualquier otro hombre que se pudiera mencionar, incluido por supuesto Apolonio.
Por otro lado le invito a leer la biblia, en particular el nuevo testamento, ahi se encotrara detalles como que el Maestro Jesus y sus discipulos se reunian en un lugar que no era la sinagoga y que era solo conocido por ellos, que los discipulos del Maestro eran 120.
Para poder decir que en las palabras del Maestro no habia ideas pitagoricas habria que estudiar con detenimiento las doctrina pitagorica... se sorprenderia, no solo eso, las enseñanzas del Maestro tienen una profunda compatibilidad con el budismo de su tiempo.
Todo esto no debe ser intrepretado como un ataque a la condicion Divina del Jesus, sino mas bien de las consecuencias obvias de su llegada a esta mundo.
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