LA DIVINIDAD DEL HOMBRE

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El Rosacruz

Por Robert E. Daniels, F.R.C.

El propósito de la vida, desde el punto de vista Rosacruz, es de buscar en el interior para descubrir al ser interno y serle leal. Toda nuestra felicidad y éxito en la vida llegará como resultado del descubrimiento de la divinidad dentro de nosotros y su expresión en nuestra vida diaria.

En todas nuestras actividades cotidianas, debemos estar conscientes de la presencia el ser interno, el Maestro Interno, y ser fieles a las impresiones e impulsos de esta parte divina de nosotros mismos. Debemos permitir a la divinidad interna que influya y domine todos nuestros pensamientos  y experiencias diarias. Debemos permitir que la armonía, la belleza y las influencias elevadas de la Conciencia Divina interna llenen nuestro corazón y nuestra mente con inspiración real de nuestro verdadero lugar en la vida y nuestra relación con esta Conciencia Divina, con el universo y con todos los seres vivientes. La Conciencia Divina debe dirigir todas nuestras actividades físicas y mentales, ya que éste es el único camino para la verdadera felicidad y éxito más grande en la vida.

El Ser Divino

El Dr. H. Spencer Lewis ha escrito: “La divinidad en el hombre es la única parte verdadera de su existencia y todo lo demás está al servicio de ella. El mundo es el escabel para este Ser Divino y todo en el universo está esclavizado por la inteligencia omnipotente de esta expresión máxima de la creación. Este Ser divino del hombre no conoce la enfermedad ni la muerte, ni el fracaso ni el desaliento. Su rumbo de actividad es siempre ascendente y progresivo; su perspectiva es altruista, optimista y alegre. Sus recursos intelectuales son ilimitados, sus capacidades son tan amplias como el universo mismo. Es sólo el hombre externo quien debería estar al servicio del ser interno, ya que el hombre externo está limitado en tiempo de expresión, en periodo de existencia, en capacidad y resistencia.

El hombre externo trata de juzgar al mundo de acuerdo a su comprensión y ésta no es más que una parte infinitesimal de la percepción del Ser Divino. Sólo cuando el hombre externo se armoniza con el ser interno la comprensión limitada se extiende a la universal y el hombre se vuelve  conocedor del gran mundo en el que vive. De conformidad con la amplitud de la conciencia, llega una afluencia de Conciencia y Armonización Cósmicas y en esto el hombre encuentra poder y fortaleza que son superiores a cualquier fuerza o energía del mundo material”.

Al permitir que la conciencia superior interna influya gradualmente en nuestros pensamientos y en nuestra conducta diarios, el alma empieza a instruir y ayudar en nuestro desarrollo místico. Mientras contemplamos la vida del alma y seguimos sus impulsos nos volvemos a la vez maestros y discípulos.

Sin embargo, debemos comprender que lo que somos actualmente y la vida y las circunstancias en que nos encontramos en este momento, son el resultado del alma provocando estas condiciones en nuestra vida. Alguna gente cree que nosotros tenemos un gran control sobre nuestra vida y hasta cierto punto esto es verdad. Pero ¿pensamos alguna vez  qué parte de la vida ya se ha determinado para nosotros y dónde podemos ejercer algún control? Cuanto más reflexionemos  en este asunto, más comprenderemos cuanto ha hecho el alma por nosotros a través de las encarnaciones hasta el presente.

Para la personalidad, renunciar al ser no es una tarea fácil. De hecho, la lucha y la oposición en nuestra vida diaria, producidas por nuestras continuas aspiraciones en la vida mística, -es decir, para quienes se inclinan místicamente- es el resultado de esta llamada siempre creciente por renunciar a la personalidad, para que podamos trabajar más armoniosamente con nuestra Naturaleza Divina. Más aún, la lucha frente a esto es causada por el deseo de la personalidad de buscar poder por sí misma y usarlo para la alabanza propia y el aplauso y el reconocimiento de parte de los demás. Pero hasta que comprendamos la necesidad del retraimiento y la humildad, el alma no puede ser útil, ya que está encerrada en la prisión de nuestros propios actos, esperando una llamada ulterior. Usualmente esta petición se hace cuando la personalidad experimenta dolor y sufrimiento. Por lo tanto, la Fuerza Divina del alma se presenta, por decirlo así, sólo cuando existe una llamada fuerte, persistente, hecha por parte de la personalidad. Luego, ésta se entrega gradualmente, permitiendo más y más que la Conciencia Divina encuentre expresión a través del deseo y la buena voluntad de la personalidad.

Repuesta del Alma

Por lo tanto, la respuesta a la llamada del alma es una disciplina del corazón y la mente, y sólo por medio de una petición siempre persistente y decidida a la Conciencia del Alma, habrá una respuesta igual o similar. En otras palabras, el alma responderá de acuerdo a lo que se le pida. Un requisito condicional ulterior necesario para la expresión continua del alma se relaciona con nuestro carácter y con nuestras normas morales y éticas en particular.

La autosuperación y el desarrollo de valores éticos y morales elevados son imperiosos para la verdadera expresión del alma. La naturaleza divina de nuestro ser puede funcionar completamente sólo en una mente devota y purificada. Debe existir un deseo constante de mejorar nuestro carácter, lo que luego permitirá una relación más estrecha entre la dualidad de nuestro ser.

Se deduce que la dirección apropiada de nuestros pensamientos tiene una importancia primordial en la vida  mística. Para ninguno de nosotros es fácil lograr la disciplina de la mente, aunque las recompensas de tal realización son muchas. La paz, la armonía y la habilidad para controlar nuestra vida traen determinación para continuar  a fin de alcanzar los mejores resultados: además, con un deseo altamente desarrollado de alcanzar éxito, todas las cosas son posibles para nosotros.

Debe entenderse que en esta educación del alma y la entrega  necesaria del ser, no perdemos nuestra propia identidad. Más bien, la personalidad se adapta a una expresión perfecta del alma en el interior. Nuestra Naturaleza divina se revela sólo a través del ser y el alma trabajando con el mismo propósito y es la personalidad la que debe adaptarse al alma; no el alma a la personalidad. Una vez que reconocemos esa relación simple pero profunda, nuestra vida puede dirigirse hacia el logro de la iluminación personal. Sin embargo, el ser debe primero adquirir el compromiso de proveer un vehículo para que la expresión de la Conciencia Divina de Dios viva plenamente dentro de nosotros.

Los beneficios de la iluminación interna son el despertar de la intuición para resolver los problemas de la vida, el desarrollo de las facultades internas, lograr relaciones más significativas, encontrar un propósito en la vida más elevado y desinteresado, y mucho más; esto es también la marca distintiva de un sistema racional y franco como el que ofrece AMORC al estudiante que recorre el sendero místico. Cuando se logra una percepción más clara de la iluminación interna desaparecen las supersticiones, se olvidan las lecciones falsas y se eliminan las ilusiones erróneas que obscurecen la conciencia. De hecho, cuando muchos estudiantes empiezan a recorrer el sendero místico se sorprenden al darse cuenta de cuántos conceptos erróneos han controlado y limitado su vida. Pareciera que todo lo que usted pensó alguna vez, fuera completamente contrario a la realidad. Para el estudiante en evolución, esto sólo pone de manifiesto que ha logrado mayor conocimiento y una armonización más profunda con la Conciencia Cósmica.

Comentarios  

 
+1 # Francisco Clapes C. 15-09-2011 01:19
Siempre me ha interesado la potencialidad del ser humano, concete a ti mismo. Compre y lei una de sus publicaciones.
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0 # profile 19-12-2016 05:49 Citar
 

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